La clave de las patentes desafiantes para hacer que la vacuna Covid-19 funcione para todos


por Kateřina Konečná en2 de julio de 2020 @Konecna_K

Fuente: https://www.socialeurope.eu/challenging-patents-key-to-make-covid-19-vaccine-work-for-all

Encontrar una vacuna contra el coronavirus es un desafío bioquímico. Sin embargo, garantizar el acceso universal a él es una opción política.

Desde el estallido de Covid-19, la búsqueda de tratamientos efectivos y una vacuna para detener la propagación de la pandemia ha generado mucho debate político y muchos titulares. La carrera por encontrar una vacuna ha sido particularmente feroz entre las grandes compañías farmacéuticas que compiten por convertirse en las primeras en comercializarla en el mercado. Según el New York Times, se están desarrollando más de 135 vacunas, y dos alcanzan la fase de pruebas de eficacia a gran escala: la etapa final antes del despliegue.

Estas empresas son las principales receptoras de miles de millones de euros en dinero público para apoyar la investigación y el desarrollo para encontrar una vacuna. La Comisión Europea, a través de su Respuesta Global Coronavirus, ha recaudado € 7,4 mil millones para este fin.

Una gran motivación para muchos de estos esfuerzos es el deseo de encontrar una cura para la pandemia que ha infectado a millones de personas en todo el mundo, ha matado a cientos de miles y ha afectado desproporcionadamente a los más vulnerables. Sin embargo, esto es solo una parte de la imagen.

Ventaja de primer movimiento

Las grandes empresas farmacéuticas están buscando agresivamente lo que en el mundo de los negocios se conoce como 'ventaja de primer jugador'. El riesgo es que sea el primero en desarrollar un archivo de vacuna Covid-19 eficaz para una patente que podría convertirlo en el único proveedor. Los accionistas están invirtiendo miles de millones en estas empresas, con la esperanza de obtener grandes dividendos.

Dicha exclusividad generalmente se aplica durante 20 años, pero se sabe que las empresas manipulan el sistema para asegurar prolongaciones. Pueden realizar cambios menores, incluso en el color de una píldora, para renovar una patente, cambios que pueden no tener beneficios para los pacientes, pero son suficientes para extender el control sobre el medicamento y quién puede tener acceso a él.

De manera crucial, las patentes permiten a las empresas establecer precios: precios extremadamente altos para las compañías farmacéuticas que se mueven por primera vez y que pueden explotar la ausencia de alternativas en el mercado. Esta inflación artificial aumenta los costos de nuestros sistemas de salud pública y aumenta la proporción de dinero público destinado a empresas multinacionales, muchas con sede en el extranjero, convirtiendo el acceso a medicamentos que salvan vidas de un derecho universal en un privilegio. La salud privada ya ha florecido en algunos países de la Unión Europea a instancias de la 'troika' (de la comisión, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional) que supervisa los programas de rescate.

Los arreglos actuales significan que aquellos que pueden pagar los medicamentos obtendrán acceso privilegiado a una vacuna Covid-19. Los que no puedan pagar quedarán varados. Hemos visto cómo termina esta historia. Un sistema injusto y desigual significará millones de vidas perdidas.

Acceso universal

Pero no tiene por qué ser así. Existen alternativas. Poner el bien público por encima de los intereses privados significa respetar el derecho a la cura en los sistemas de salud pública con acceso universal.

Estoy muy inspirada por las acciones del luchador por la libertad y primer presidente elegido democráticamente de Sudáfrica, Nelson Mandela, quien en la década de 1990 desafió el sistema internacional de patentes y el comportamiento depredador de las compañías farmacéuticas. Mandela acusó a las grandes empresas de explotación al cobrar precios exorbitantes por los medicamentos contra el VIH / SIDA. Él y su sucesor eludieron las normas internacionales de patentes para permitir a los fabricantes copiar medicamentos caros, con costos más bajos y salvando vidas.

Las corporaciones multinacionales, respaldadas por el gobierno de los Estados Unidos, llevaron al gobierno sudafricano a los tribunales, con Mandela como primer acusado. Tras el alboroto internacional, con el apoyo de una vibrante campaña de base, las compañías farmacéuticas sin embargo abandonaron el caso, marcando una gran victoria para el derecho a la cura.

Garantías necesarias

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, dijo que una vacuna Covid-19 sería universalmente accesible. Pero ella no ha dado garantías de cómo sucedería eso.

Necesitamos garantías El sistema actual está roto. No podemos permitirnos perder más vidas debido al deseo de algunas empresas de tratar nuestra salud como un producto rentable.

Una alianza progresista en toda Europa, en la que participo, ha lanzado una campaña para exigir, en primer lugar, que condicione las subvenciones de investigación a las empresas farmacéuticas al acceso universal y, en segundo lugar, que se reforme el discriminatorio e injusto sistema de patentes, recurriendo a alternativas como un fondo común de patentes universales.

Una vacuna Covid-19 debe ser un bien público. Tenemos derecho a curar.

Kateřina Konečná (KSČM, Chequia) es eurodiputada del grupo de izquierda en el Parlamento Europeo (GUE / NGL). 


Nota de SOTERMUN: USO participa en la plataforma 'No es sano' que tiene como objetivo, entre otros, el mismo que plantea esta eurodiputada de universalizar remedios y medicamentos sin que la ciudadanía sostenga monopolios farmacéuticos y sufra precios altos por medicamentos o éstos sean de limitados efectos y sean públicas las investigaciones médico farmacéuticas realizadas con subvenciones