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Mejorar nuestra legislación, extender los valores de igualdad a toda la sociedad

Intervención de Santiago González Vallejo, USO y SOTERMUN
Casa Árabe, 7 de noviembre de 2017. Ponencia en el Seminario, Migraciones árabo-africanas hacia la UE

Después de mostrar agradecimientos a las personas de la Fundación Friedrich Ebert, Casa Árabe y sindicalistas pertenecientes a la Red Sindical de Migraciones del Mediterráneo y Subsaharianas (RSMMS), quisiera resumir mi intervención en dos puntos:

- Cómo podemos desde España y desde nuestro sindicato a mejorar el cuadro normativo de las migraciones.

- Cómo podemos sensibilizar en el interior del sindicato y en la sociedad el derecho a la movilidad y a la igualdad de derechos.

Muchas veces cuando se habla de migraciones se piensa en el flujo de las personas que van de un país a otro y la polémica se circunscribe a la cantidad, el envejecimiento de la población europea, de si es a la carta –como la tarjeta azul- como personal cualificado para las multinacionales o sin filtros; el problema para el desarrollo de los países emisores de una emigración de trabajadores formados para su empleo en los países receptores; también la mezcla o la distinción entre migración y la vertiente diferenciada de asilo y refugio, inmigración circular,...Pero, es necesario, que el foco también vaya dirigido a los derechos y a su adquisición por la población migrante que ya es residente.

Y ahí estamos los sindicatos. El sindicato como un instrumento de los trabajadores. Un instrumento de los trabajadores organizados para la defensa y mejora de sus condiciones de trabajo y de vida; donde la solidaridad es el eje vertebrador; donde se establece que la prioridad social es el trabajo y la persona que lo realiza y no la mercancía o el beneficio; donde se incluye como objetivo la redistribución de la riqueza al conjunto de la sociedad como parte del ideario sindical. Y el internacionalismo debe ser simplemente lo anterior en un mundo interdependiente.

El derecho es un instrumento de defensa de los débiles, aunque cada vez, hay reformas que están provocando una disminución de los mismos. Pero hay que seguir reclamando su puesta en vigor.

En el caso de España constatamos que es uno de los países que ha ratificado un gran número de convenios de la OIT:

España, 133 convenios, el último sobre el trabajo forzoso. Italia, 113. Francia, 127. Portugal, 84. Túnez, 63. Marruecos, 62, pero le falta el 87, sobre libertad sindical. Mauritania, 43. Mali, 34

Y hay una correlación entre la ratificación de Convenios y su vigencia y la situación de los trabajadores.

Pero, en el caso de las migraciones hay varios Convenios relevantes que España no los ha suscrito.

Hay uno que, por instrucciones colegiadas de la Unión Europea, ningún país europeo lo ha hecho. En cambio, los países de la Red procedentes del Sur, sí lo han hecho. Nos referimos a la Convención sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migrantes y sus familias de las Naciones Unidas. Pero el Parlamento Europeo y el Comité Económico y Social Europeo sí lo han recomendado. Hay una división europea al respecto.

La Convención tiene las suficientes precauciones y también los elementos concretos para poder decir que es políticamente correcta, tanto en el trato al trabajador regular como a la reserva frente a la irregularidad y al tráfico de personas, y que su refrendo no debiera suponer una distorsión o modificación de la legislación nacional de numerosos países democráticos. Lo que se garantiza es el respeto a los derechos humanos y protección adecuada de cualquier persona migrante, independientemente de su situación administrativa, paliando su vulnerabilidad. El motivo de no refrendarlo es una interpretación de determinados países que consideran que esa Convención da un automatismo a la reagrupación familiar. Tienen el prejuicio a que ese derecho de las personas a vivir con su familia desborde sus políticas restrictivas a la inmigración.

Pero también otros Convenios no han sido ratificados. Como sería el Convenio 143 de la OIT sobre los trabajadores migrantes de la OIT, que Italia sí lo ha hecho, pero España no y es importante porque reafirma la igualdad de derechos y de prestaciones sociales. Por el contrario, España sí que ha ratificado el Convenio 157 sobre conservación de los derechos en materia de seguridad social. No así Italia.

Quería ampliar la situación de extensión de políticas de previsión. Algunos de nosotros estuvimos en un encuentro bilateral de empresarios y trabajadores con representantes de la Unión Europea y la Unión para el Mediterráneo sobre diálogo social y la revisión de la conferencia de ministros de empleo y trabajo de los países euromediterráneos.

A la hora de propuestas, nosotros humildemente hicimos una que la repetimos en este auditorio. No es una propuesta nuestra. Era recoger una buena práctica y extenderla. Nos referimos a la portabilidad de las pensiones y otras previsiones sociales. Recogemos la experiencia de los países iberoamericanos y la construcción de un acuerdo multilateral para la coordinación de sistemas de seguridad social para que los trabajadores que hayan estado en dos o más regímenes de seguridad social en dos o más países puedan disfrutar de sus pensiones, independientemente de donde residan en última instancia y dónde hayan generado derechos. Por supuesto, esto supone formalidad en el trabajo, sistemas administrativos, arreglos jurídicos, estabilidad económica,...Pero las casas o las obras empiezan por el principio. Si queremos universalizar las mejores condiciones de vida para todos, hay que poner prioridades y los sindicatos si Vds., nos hacen más fuertes, afiliándose, tendremos capacidad contractual nacional e internacional. La Unión para el Mediterráneo y la UE ponen como sus prioridades grandes infraestructuras, como las autopistas del mar. Pero ¿por qué no se puede poner como prioridad a ambas instituciones fortalecer la maquinaria administrativa y acordar jurídicamente acuerdos que hagan esto posible?

Esta Red, y acabo con el primer punto el cómo ayudar normativamente a mejorar la situación, creemos que puede contribuir a reforzar y acordar prioridades de ratificación normativa, con todo lo que eso supone, y formar alianzas con otras asociaciones. Por nuestra parte, ya lo hemos dicho creemos que la Convención de las NNUU y la portabilidad de las pensiones deberían ser una prioridad.

Sensibilización:

Queremos que la persona trabajadora viva dignamente y que viva cada vez mejor. Y para lograr eso debemos conseguir que esa persona tenga unos derechos de cómo ser tratado previamente a su ingreso en el Estado donde busca empleo. Una vez en el país, tiene que tener los mismos derechos que cualquier trabajador, sin distinción de origen, sin ningún tipo de discriminación, salarial, social, ante situaciones de desempleo o de previsión, ante el despido o de mejora laboral; y que tenga la oportunidad de vivir junto a la familia que se ha dado o a la que pertenece. Sería un elemento relevante para pasar del trabajo mercancía al concepto de trabajo social y hacer visible a las personas que lo llevan a cabo. Por lo tanto, también debe ser natural el apoyo sindical al refrendo de estos derechos.

Pero, también es cierto, que los sindicatos debemos hacer un trabajo permanente, anticipador, de vacuna, para evitar que surjan aspectos xenófobos entre los propios trabajadores, parte de la propia sociedad, y fortalecer la política de igualdad de oportunidades o de condiciones laborales: a igual trabajo, igual salario, que fortalezca la igualdad de trato. No sólo en el campo laboral, que la sociedad entiende que es el propio sindical, sino también, los sindicatos como instrumento de los trabajadores organizados para reclamar aquellos aspectos de ser social: salud, educación, vivienda,....

En la primera cuestión, la salud, vemos que según datos de la Red de denuncia y resistencia al RDL 16/2012, a cuyo manifiesto por la universalidad de la sanidad los tres sindicatos nos hemos adherido, ha habido desde 2014, 3.300 personas cuyos casos han sido documentados, a las que se les ha negado asistencia sanitaria.

Antes de la crisis, había profesores de apoyo para mitigar el fracaso escolar. Aspecto que, en estos momentos, todavía no se han recuperado.

Todos estos temas atañen a aspectos no exclusivos del sindicato, pero que forman parte de las preocupaciones sindicales, porque los sindicatos queremos trabajo decente y también una vida y sociedad digna.

Pero también los sindicatos tenemos carencias. Hay muchos trabajadores en terrenos donde hay un vacio sindical. Temporeros. Venta ambulante y con mercancía que puede estar en todo un círculo de economía informal. Trabajo doméstico.

Estamos fomentando y apoyando el asociacionismo y con trabajo voluntario y voluntarista la mejora de la trabajadora doméstico en Madrid, Albacete, Murcia,.. pero no en toda España. En todo caso, en el Grupo Turín, donde está USO buscamos que España ratifique el Convenio 189 de la OIT sobre la trabajadora doméstica para que tengan los mismos derechos que cualquier trabajador.

En este caso, tenemos una gran obligación dada nuestra implantación capilar en las empresas y en la sociedad para diseminar continuamente, y en todas las generaciones, los valores de igualdad y universalización de derechos, pero necesitamos que más personas se integren en los sindicatos para tener más fuerza y entre todos, mejorar la vida de todos, independientemente de donde hayan nacido.