| Busan-Corea del Sur, capital de las discusiones sobre la cooperación al desarrollo |
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Se ha celebrado en Busan (Corea) el Foro Mundial de la Sociedad Civil (26 al 28 de noviembre), prólogo de las discusiones del 4º Foro de Alto Nivel sobre la Eficacia de la Ayuda (29 de noviembre al 1 de diciembre). En ambos Foros está presente USO y SOTERMUN a través de Santiago González del Área Internacional del sindicato y de su ONG de cooperación al desarrollo, junto al resto de la delegación de la CSI, compuesta por 33 sindicalistas de todos los continentes. En el Foro de la Sociedad Civil se ha estado trabajando en buscar un consenso de cerca de 300 representantes de organizaciones y de redes de asociaciones (por parte española estaban otros seis representantes de asociaciones adheridas a la Coordinadora de ONGs de cooperación al desarrollo y sociales) sobre las condiciones que debería cumplir el sector privado (que abarca un conglomerado de entidades, más amplio que las empresas, aunque éstas sean el sector predominante y con intereses de lucro, pero también están las fundaciones, cooperativas, etc.,), para considerar que son actores de desarrollo positivo. Además, se ha preparado una Declaración que se entregará a las delegaciones gubernamentales que asisten al 4º Foro de Alto Nivel sobre la Eficacia de la Ayuda. El consenso forjado por el Foro Civil abarca dos aspectos relevantes para el mundo del trabajo, una cooperación basada en derechos, de ahí la inclusión del concepto acuñado por la OIT sobre 'trabajo decente' -la primera vez que aparecerá en alguna declaración intergubernamental de este tipo-, la preeminencia del respeto de los derechos humanos, junto con los mecanismos de rendición de cuentas, información sobre políticas y proyectos de desarrollo y posibilidades de participación en la discusión en la elaboración, destino y resultados; y la necesaria acción política de redistribución de la riqueza y la consecución de normas que eviten el fraude fiscal. Ha habido, por medio, un gran trabajo de discusión en paralelo a los sucesivos borradores que se negociaban entre los representantes gubernamentales y portavoces de la sociedad civil que, cuando acabe el trabajo, se convertirá, si hay acuerdo, en la Declaración (conjunta) de Busan. Esta declaración tiene que ser un avance y complementaria a las ya realizadas de París y Accra (más las llevadas a cabo por la sociedad civil en Estambul y Siem) que constituyen la arquitectura institucional de la cooperación al desarrollo. De hecho, por influencia de la sociedad civil se está pasando conceptualmente de hablar de la eficacia de la ayuda, a la eficacia de las políticas de desarrollo, intentando resaltar que la ayuda a la cooperación al desarrollo es marginal si se la compara con los efectos para el desarrollo del conjunto de las políticas económicas, comerciales, etc. y la continua fijación de indicadores cuantitativos que permitan fijar los resultados y la transparencia de la cooperación. Pero hay una gran resistencia a que este elemento se quede reflejada en los textos oficiales. De todas maneras, hay una percepción de que mientras se eleva la complejidad institucional y conceptual o se mejora y racionaliza, reduciendo la fragmentación, redundancia o la polarización o abandono de zonas geográficas de proyectos de cooperación, los Estados ricos reducen sus aportaciones económicas y los nuevos estados que se incorporan, pensamos en China, transgreden dinámicas asumidas de favorecer la economía y el tejido local, cuando no, las condiciones laborales de forma continuada. Pero también hay elementos positivos, como el ya asumido intercambio, de iguales, y la búsqueda de apoyos mutuos entre sindicatos y el resto de las organizaciones, las ONGs, etc, de la sociedad civil. |